Dolores era soltera y entera porque no había conocido varón, y Carmen, la madre de Juan, le contaba que Dolores no tuvo nunca novio porque "los de infantería no llegaban y los de caballería se pasaban", o lo que es lo mismo, que los que a ella le gustaban no la pretendían y los que la pretendían no le gustaban a ella. En honor a la verdad, Dolores nunca fue guapa y además tenía fama de mandona, pero eso si, era más buena que el pan bendito.
Dolores, cuando los padres de Mariana murieron, se la llevó a su casa, la crió y la casó y Mariana le correspondió tratándola como a una madre hasta el último día de su vida. La verdad es que Juan nunca la consideró una suegra, quizá por aquello de que era soltera, pero eso sí, la trató siempre como si lo fuera, y cuando ella murió, Juan se puso para su entierro su traje oscuro, su corbata negra y demás complementos de respeto indumentario y le guardó su luto correspondiente junto a Mariana, llevando cosido en el bolsillo de sus camisas un botón forrado de tela negra tal y como hizo cuando murieron sus padres.
Juan había contado una y otra vez a sus hijos,el sentimiento de felicidad y tranquilidad que vivió el día que fue a hablar con Dolores para formalizar su relación de novio con Mariana y cómo,cuando Dolores le dio su consentimiento salió como un rayo a buscar a sus hermanos y amigos para pintar la fachada de la casa de Dolores con azulete,como mandaba la tradición, para anunciarle así a todos los muchachos y a todo el pueblo que Mariana ya estaba comprometida, que ya no se molestara nadie en pretenderla porque sería solo para él.
Dolores le dijo a Juan que lo aceptaba como novio de Mariana porque lo conocía a él y a su familia y que sabía que era un hombre formal, trabajador y buena persona y que esperaba que así lo demostrara y respetara a Mariana hasta el día de su boda, porque Mariana era una muchacha decente y ella quería que se casara como Dios manda.
"Lo bastante que no vivan sus padres, para que tú te portes con ella como un caballero"-le dijo-. Así es que cuando le dio su consentimiento para ser novios lo hizo con muchas normas...De ir todos los días a verla nada, sólo los jueves y domingos.De salir de paseo, solamente los domingos por la mañana y con uno de sus hermanos al lado, y en verano,los dejaba pasear calle arriba, calle abajo, desde una esquina a otra, mientras que ella estaba sentada en la puerta tomando el fresco.
Si bien es verdad que Juan no quería en ningún momento faltar el respeto a Mariana, también es cierto que aunque hubiera estado en su ánimo hacerlo,no hubiera tenido ocasión porque nunca estuvieron a solas.
Menos mal que Carmen, la madre de Juan, iba de vez en cuando a recoger a Mariana a su casa con la excusa de que le cortara un vestido o una camisa, y así Juan podía ver a Mariana algún que otro día suelto entre semana además del jueves. Eso sí, Dolores le puso como condición que Carmen tenía que recogerla y acompañarla al volver a casa.
Lo cierto es que el pobre Juan se las vio y se las deseó para darle el primer beso de novios a Mariana y no pudo conseguirlo antes de un año. Fue un mes de Febrero, el día de San Blas en una candelaria, cuando Juan aprovechó el revuelo de echar ramas de ramón a la hoguera, de pasar la bota de vino para echar un trago, de cantos y de bailes, cuando Juan apartó a Mariana detrás de la gente y la besó por sorpresa. Juan se sintió dichoso porque al fin pudo sentir por primera vez el roce de los labios de Mariana con los suyos.
Dolores se encargaba de que Juan y Mariana no se encontraran nunca a solas. Cuando iba a verla, era su tía quien le abría la puerta y era ella quien lo despedía al marcharse. Y cuando estaban sentados en la mesa camilla, Dolores no se movía de la silla mientras que Juan estaba allí. Es más, cuando Dolores tenía que ir al retrete, le hacía una señal a Mariana con los ojos y ella se salía al patio para acompañarla. Incluso,Dolores ponía a Mariana a hacer punto cuando Juan estaba allí para que tuviera las manos fuera de las enagüillas, o como decía Dolores, de las "senagüillas". Algunas veces Juan estaba tan harto de no poder cruzar una mirada con Mariana, que disimuladamente, le rompía la hebra del ovillo de lana para que ella tuviera que pararse a anudarlo y entonces él aprovechaba para mirarla a los ojos y decirle sin palabras, usando ese lenguaje que nada más conocen los enamorados, que estaba loco por ella, que la deseaba, y que era la mujer más bella del mundo.
CONTINUARÁ...
Bienvenidos a mi bitácora. Cada semana compartiré con vosotros reflexiones, comentarios, opiniones,... Para contactar conmigo puedes hacerlo a través de mi correo: miarticulosemanal@gmail.com
lunes, 23 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
"HILVANANDO LA VIDA" (1)
Cuando Juan se levantó Mariana aún dormía. La verdad es que era muy temprano y aunque ya no hacía frío, todavía apetecía quedarse un rato en la cama hasta que acabara de amanecer. Pero Juan ya estaba cansado de estar despierto pensando y recordando y decidió que estaría mejor en su mecedora a la entrada de la casa, con la puerta entornada tal y como hacía durante toda la primavera y el verano, hasta que llegaba el frío del invierno.
La sombra daba durante toda la mañana en la fachada de su casa y duraba hasta el mediodía,que era cuando Juan y Mariana echaban el cortinón y cerraban la puerta porque ya no entraba fresquito sino flama. Después de comer, se sentaban a dormir la siesta en la parte opuesta de la casa, cada uno en su mecedora a la salida del patio, bueno, del corral como ellos lo habían llamado toda la vida, que lo del patio era más moderno.
En él, Juan había tenido huerto hasta hace pocos años, y ahora, seguía criando sus gallinas y recogiendo los huevos cada día a sus noventa y cuatro años, porque formaba parte de su vida, porque le servía de distracción y porque sus hijos le tenían dicho que mientras que pudiera lo siguiera haciendo para mantenerse ágil y útil. La verdad es que no se fiaba de salir al corral sin su garrota y aunque andaba despacio, no tenía dolores ni problema para subir los trancos, pero desde aquella vez que tropezó y se cayó de boca al suelo, Mariana le dijo que a partir de ahora, iba a andar siempre con la garrota de su padre que tenía ella guardada por si algún día les hacía falta, además,él ya tenía una edad y así iba más seguro al andar.
Y es que casarse con Mariana, la hija de Blasa la "peinailla",era lo mejor que había hecho en su vida. Lo supo desde que se fijó en ella, cuando la veía pasar cada tarde por la puerta de su casa para ir a coser. Mariana era una muchacha de piel clara, rostro dulce y belleza serena, de cuerpo menudo, pero con porte firme y paso rápido que eran el fiel reflejo de una personalidad luchadora, fuerte y con caracter.
Iba vestida de negro porque sus padres habían muerto con tan solo dos meses de diferencia y ella les guardaba luto. Resultaba curioso que precisamente lo que más le atrajo de Mariana era que aún vistiendo de negro, irradiaba una luz especial que hacía que sus ojos se pegaran a ella hasta que desaparecía al volver la esquina de su calle. Juan no olvidará mientras viva lo que sintió la primera vez que la vio. Le cambió la cara y su mirada era una mezcla de sorpresa, incredulidad y admiración ante tanta belleza y candor y Juan supo desde ese momento que se había enamorado de ella para siempre.
Al faltar los padres de Mariana, sus abuelos se hicieron cargo de sus cuatro hermanos varones,y a ella,que era la única hembra y la más chica se la llevó su tía Dolores.
CONTINUARÁ....
La sombra daba durante toda la mañana en la fachada de su casa y duraba hasta el mediodía,que era cuando Juan y Mariana echaban el cortinón y cerraban la puerta porque ya no entraba fresquito sino flama. Después de comer, se sentaban a dormir la siesta en la parte opuesta de la casa, cada uno en su mecedora a la salida del patio, bueno, del corral como ellos lo habían llamado toda la vida, que lo del patio era más moderno.
En él, Juan había tenido huerto hasta hace pocos años, y ahora, seguía criando sus gallinas y recogiendo los huevos cada día a sus noventa y cuatro años, porque formaba parte de su vida, porque le servía de distracción y porque sus hijos le tenían dicho que mientras que pudiera lo siguiera haciendo para mantenerse ágil y útil. La verdad es que no se fiaba de salir al corral sin su garrota y aunque andaba despacio, no tenía dolores ni problema para subir los trancos, pero desde aquella vez que tropezó y se cayó de boca al suelo, Mariana le dijo que a partir de ahora, iba a andar siempre con la garrota de su padre que tenía ella guardada por si algún día les hacía falta, además,él ya tenía una edad y así iba más seguro al andar.
Y es que casarse con Mariana, la hija de Blasa la "peinailla",era lo mejor que había hecho en su vida. Lo supo desde que se fijó en ella, cuando la veía pasar cada tarde por la puerta de su casa para ir a coser. Mariana era una muchacha de piel clara, rostro dulce y belleza serena, de cuerpo menudo, pero con porte firme y paso rápido que eran el fiel reflejo de una personalidad luchadora, fuerte y con caracter.
Iba vestida de negro porque sus padres habían muerto con tan solo dos meses de diferencia y ella les guardaba luto. Resultaba curioso que precisamente lo que más le atrajo de Mariana era que aún vistiendo de negro, irradiaba una luz especial que hacía que sus ojos se pegaran a ella hasta que desaparecía al volver la esquina de su calle. Juan no olvidará mientras viva lo que sintió la primera vez que la vio. Le cambió la cara y su mirada era una mezcla de sorpresa, incredulidad y admiración ante tanta belleza y candor y Juan supo desde ese momento que se había enamorado de ella para siempre.
Al faltar los padres de Mariana, sus abuelos se hicieron cargo de sus cuatro hermanos varones,y a ella,que era la única hembra y la más chica se la llevó su tía Dolores.
CONTINUARÁ....
lunes, 9 de septiembre de 2013
Y "MI NIÑO" SE CASÓ........
Pues si, ya se ha casado "mi niño", y la boda fue preciosa y emocionante. Todos íbamos guapísimos y todo el trabajo que tuvimos preparando la boda tuvo un resultado excelente porque a los novios y los invitados les encantó todo lo que organizamos y lo disfrutamos como locos. Lo mejor de todo desde luego, fue poder reunir a mi querida familia y a mis queridos amigos y disfrutar de su compañía en un día tan importante para nosotros.
Gracias a todos ellos por estar allí a nuestro lado y gracias a todos por ser tan encantadores y cariñosos con nosotros. No es la primera vez que digo en este blog la suerte que tengo de tener una familia y unos amigos tan excepcionales y hoy, de nuevo quiero darles las gracias por hacerme sentir tan querida por todos ellos.
Ahora que ya ha pasado la boda y también el verano, hay que volver a la rutina...¡¡Bendita rutina!! y voy a empezar publicando la obra que escribí para un concurso de relatos cortos que se convocó el pasado mes de Agosto y con el que no obtuve ningún premio, pero que me gustaría que leyerais y me comentarais qué os parece y si habéis disfrutado con su lectura.
Lo voy a ir publicando en varias entradas y espero y deseo que os guste. Su título es HILVANANDO LA VIDA y mañana empezará la primera entrega.
Gracias a todos ellos por estar allí a nuestro lado y gracias a todos por ser tan encantadores y cariñosos con nosotros. No es la primera vez que digo en este blog la suerte que tengo de tener una familia y unos amigos tan excepcionales y hoy, de nuevo quiero darles las gracias por hacerme sentir tan querida por todos ellos.
Ahora que ya ha pasado la boda y también el verano, hay que volver a la rutina...¡¡Bendita rutina!! y voy a empezar publicando la obra que escribí para un concurso de relatos cortos que se convocó el pasado mes de Agosto y con el que no obtuve ningún premio, pero que me gustaría que leyerais y me comentarais qué os parece y si habéis disfrutado con su lectura.
Lo voy a ir publicando en varias entradas y espero y deseo que os guste. Su título es HILVANANDO LA VIDA y mañana empezará la primera entrega.
viernes, 31 de mayo de 2013
"MI NIÑO" SE CASA
Si, se casa "MI NIÑO", el segundo de mis tres hijos, y yo tengo un lío de sentimientos, emociones, nervios, recuerdos, añoranzas, lágrimas, risas y sonrisas, que no se como me voy a aclarar. Pero eso da igual, lo importante ahora es él y en casa estamos encantados de verlo tan feliz y tan lleno de ilusión.
"MI NIÑO SE CASA y yo le estoy preparando toda la organización de la boda y además soy la madrina. Eso incluye desde la ceremonia, hasta el más mínimo detalle de la celebración con alguna sorpresa para los novios y para los invitados. Esto se traduce en muchas horas de calentamiento de cabeza y sobre todo de trabajo. Menos mal que tengo a mi cuñada Mari Carmen que es quien me echa una mano en todo este lío, aunque he de reconocer que tengo a toda la familia pringada haciéndome "trabajitos" para la boda.
Por eso, os comunico que voy a dejar de escribir mis artículos hasta que pase la boda y ya os contaré a mi vuelta como ha salido todo.
Me despido de vosotros hasta el mes de agosto.
"MI NIÑO SE CASA y yo le estoy preparando toda la organización de la boda y además soy la madrina. Eso incluye desde la ceremonia, hasta el más mínimo detalle de la celebración con alguna sorpresa para los novios y para los invitados. Esto se traduce en muchas horas de calentamiento de cabeza y sobre todo de trabajo. Menos mal que tengo a mi cuñada Mari Carmen que es quien me echa una mano en todo este lío, aunque he de reconocer que tengo a toda la familia pringada haciéndome "trabajitos" para la boda.
Por eso, os comunico que voy a dejar de escribir mis artículos hasta que pase la boda y ya os contaré a mi vuelta como ha salido todo.
Me despido de vosotros hasta el mes de agosto.
jueves, 16 de mayo de 2013
JUVENTUD DIVINO TESORO
La revista TIME ha publicado un artículo titulado "The Me Me Me generation" firmado por Joel Stein. El autor bautiza así a los jóvenes nacidos entre los años 1980 a 2000 y los califica como "vagos y narcisistas".
Me parece un riesgo generalizar de esa manera. Además, me parece imprudente e injusto catalogar así a todos los jóvenes nacidos en esa franja de años, porque su comportamiento para nada se ajusta al patrón que él describe.
Es cierto que desgraciadamente para ellos y para nuestra sociedad, existe un elevado número de jóvenes egoístas, derrochadores, vagos, superficiales e individualistas que son capaces hasta de insultar y a veces incluso hasta maltratar a sus padres para conseguir sus deseos. Son jóvenes que desaprovechan la irrepetible oportunidad que les da la vida de vivir una juventud creativa, divertida, llena de fuerza, ganas y posibilidades para forjar su futuro y su personalidad.
No sé realmente de quien puede ser la culpa, si es que buscamos culpables para explicar su comportamiento, pero lo que sí sé es que hemos construido una sociedad que ha contribuido y mucho, a que ahora recojamos los frutos de haber educado en la inmediatez, en la comodidad, en la falta de normas y de respeto. Fueron niños educados en el "lo quiero, lo tengo" y peor aún, en el "lo quieres, lo tienes", aunque para ello sus padres hayan tenido que hacer un esfuerzo titánico. Son niños educados sin permitirles que se disgusten por nada, porque al menor gesto de enfado, al menor puchero, todos se movilizan en la familia para evitar que ni tan siquiera una lágrima ruede por su cara. Sirva como ejemplo el caso que os voy a contar que es real como la vida misma:
Me encuentro en el Centro de salud a la hija de una amiga de mi madre que tiene 29 años(la edad de uno de mis hijos) y que llevaba de la mano a su primer y único hijo de DOS AÑOS. Después de los saludos pertinentes le pregunto que si ha venido al médico porque está enferma y me dice que no ha venido por ella, que ha venido al pediatra porque tiene un problema con su hijo. Resulta que NO PUEDEN CON EL NIÑO. El niño se duerme a las 12 ó la 1 de la madrugada, duerme la siesta a las 7 de la tarde, come sólo lo que le gusta y lo que no le gusta te lo escupe a la cara. El niño cuando se enfada le da patadas a todo el que hay a su alrededor y tira todo lo que está su alcance y claro, ella quiere que el pediatra le diga como puede solucionarlo.
- ¿Que no puedes con un niño de 2 años?-le pregunto-
-"Nada, no hay manera, como es hijo único, nieto único y sobrino único pues está muy consentido".
-¿Y para eso vienes al pediatra? -le pregunto asombrada-
-"Si, pero no me ha servido para nada"-me contesta-, "porque le he dicho que si llevo al niño al psicólogo y me ha dicho que quien tiene que ir al psicólogo soy yo, no el niño".
-Que acertado el pediatra-pensé yo-
En esas entremedias me acerco a la criatura para darle un beso y el niño se pone a chillar y a esconder la cara, pero me coge del pelo, me da un tirón y se mira la mano.
- ¿Ves lo que hace?-dice la madre-"Te pega un tirón y se mira la mano para ver si te ha arrancado algún pelo"
-Pues regañalé tú -le digo yo- y hazle entender que eso no se hace ni tú se lo permites.
-¿Qué quieres que me líe un escándalo aquí en la consulta del medico?, "además él todavía no entiende lo que le digo"
Me parece que en la educación, como dice el refrán: "De aquellos barros, vienen estos lodos".
Lo cierto que ahora estamos recogiendo el fruto de educar sin potenciar el sacrificio ni el compromiso y eso siempre pasa factura. Estamos viviendo las consecuencias de educar sin inculcar el respeto a las normas,el respeto a la educación en la mesa, de someterse a unos horarios, de ayudar en las tareas de casa, de aceptar que los jefes son los que mandan aunque no lleven razón. Porque muchos tienen una reticencia absoluta a acatar la autoridad de los demás, ya sean profesores, directores, fuerzas del orden público o sanitarios. He escuchado cientos de veces la declaración de derechos que les asisten a los pacientes cuando están en un hospital, pero aún estoy esperando a que ellos cumplan alguna de las obligaciones que tienen como usuarios de un servicio público.
Algunos alumnos y algunos padres han provocado que se pierda el respeto al profesorado cuestionando constantemente su trabajo y eso trae como consecuencia una falta de respeto a la autoridad que se refleja en burlas y hasta agresiones a los profesores.
Estoy hablando de unos jóvenes que han crecido en un mundo marcado por la prosperidad económica, el desarrollo tecnológico y los cambios. De unos jóvenes que han visto esforzarse a sus padres al máximo para conseguir las cosas y para que a ellos no les falte de nada. No se si es que a ellos se les ha mantenido al margen de ese esfuerzo o son ellos mismos quienes han preferido mantenerse al margen, no lo se, pero lo cierto es que no ha sido una tarea en familia, donde todos nos hemos sacrificado y juntos lo hemos disfrutado.¡Mucho me temo, que esta superficialidad no es sólo cosa de los jóvenes!.
Son unos jóvenes que están dispuestos a asumir RETOS pero NO COMPROMISOS, que se han acoplado en una sociedad consumista que te identifica por lo que eres o puedes llegar a ser, pero no por lo que vales. Esto se refleja incluso en sus relaciones amorosas, donde salimos juntos a divertirnos pero cada uno lleva su vida al margen de los problemas o dificultades del otro:
-"Si a mi novia no la dejan salir hasta las 4 de la madrugada, es su problema."
-"Si mi novio no tiene dinero para ir al concierto qué quieres que haga".
-"Si mi novio tienen que estudiar que se las apañe"......
Han desarrollado una personalidad centrada en ellos, con un marcado hedonismo y se compadecen de ellos mismos cuando algo no les sale a su gusto. Tienen dificultad para asumir compromisos y se mantienen lejos de atender las necesidades emocionales de los demás. Se han criado con las nuevas tecnologías y las redes sociales y no han sabido hacer un buen uso de ellas. Alardean de tener 500 "amigos" en las redes sociales y están presentes en facebook, twenty y twitter, lo que requiere una presencia constante pero no cara a cara, sino detrás del ordenador o del teléfono.
No saben nada de comunicación no verbal y aún siendo la generación mejor preparada de todos los tiempos tienen fobia a los exámenes orales o a hablar en público. Se preparan magníficas presentaciones en power point o maravillosas transparencias para hacer una exposición o presentar un trabajo, pero son incapaces de ponerse delante de otros para hablar. Están acostumbrados a representar sus emociones con emoticones o con mutiladas palabras llenas de faltas de ortografía. Mucho me temo, que cuando la comunicación no es directa, cara a cara, se pierde la capacidad para empatizar con los demás.
Es cierto que los jóvenes que acabo de describir son muchos, pero también es cierto que son muchos, muchísimos esos otros jóvenes llenos de ilusión y ganas, que saben de que va esto de ser joven y que no es incompatible divertirse y salir con ser responsable y tener obligaciones. Que colaboran con una ONG, o que viven en pisos compartidos con personas mayores, o que cuidan de sus abuelos o hermanos menores mientras que sus padres trabajan o salen de paseo. Jóvenes que hacen un esfuerzo constante por formarse y prepararse y que no le duele en prendas trabajar en verano de camareros, en la recogida de la aceituna, o cuidando niños.Que se buscan un trabajo digno, por muy duro que sea para contribuir a la economía familiar. Son jóvenes acostumbrados a administrar el dinero que le dan sus padres para mantenerse cuando están estudiando y que se saben cual es el supermercado que tiene los mejores precios. Son jóvenes acomodados pero con ganas de empezar a trabajar en lo suyo y que ante la dura situación del mercado laboral que tenemos, no le duele en prendas irse fuera de España a buscarse la vida y trabajar en lo que les salga hasta que encuentren un puesto de trabajo en lo suyo. Son jóvenes emprendedores y espabilados, que no dudan en ayudar a sus compañeros y que tiran al contenedor la basura de su botellón. Son jóvenes con ganas de aprender y que hacen un uso provechoso de las nuevas tecnologías, que seguro que harían mucho más servicio a la sociedad como asesores de los políticos que muchos de los asesores que ahora tenemos.
Por eso quiero acabar este artículo diciendo lo mismo que al empezar. Dejando claro que no se puede generalizar y meter a toda la juventud en el mismo saco y que quizá nosotros los adultos, los ya formados y con trabajo tengamos mucho que ver en este modelo de sociedad que hemos construido, donde se idolatra el parecer siempre joven en contra de la propia naturaleza, consumidora compulsiva de cremas anti edad y que se machaca en los gimnasios para después rozar a veces el ridículo vistiendo las ropas de sus hijos.
Vaya desde aquí mi homenaje a ellos por su valía y una llamada de atención para que se aprovechen de la experiencia y la sabiduría de los mayores.
Hasta la próxima semana.
Me parece un riesgo generalizar de esa manera. Además, me parece imprudente e injusto catalogar así a todos los jóvenes nacidos en esa franja de años, porque su comportamiento para nada se ajusta al patrón que él describe.
Es cierto que desgraciadamente para ellos y para nuestra sociedad, existe un elevado número de jóvenes egoístas, derrochadores, vagos, superficiales e individualistas que son capaces hasta de insultar y a veces incluso hasta maltratar a sus padres para conseguir sus deseos. Son jóvenes que desaprovechan la irrepetible oportunidad que les da la vida de vivir una juventud creativa, divertida, llena de fuerza, ganas y posibilidades para forjar su futuro y su personalidad.
No sé realmente de quien puede ser la culpa, si es que buscamos culpables para explicar su comportamiento, pero lo que sí sé es que hemos construido una sociedad que ha contribuido y mucho, a que ahora recojamos los frutos de haber educado en la inmediatez, en la comodidad, en la falta de normas y de respeto. Fueron niños educados en el "lo quiero, lo tengo" y peor aún, en el "lo quieres, lo tienes", aunque para ello sus padres hayan tenido que hacer un esfuerzo titánico. Son niños educados sin permitirles que se disgusten por nada, porque al menor gesto de enfado, al menor puchero, todos se movilizan en la familia para evitar que ni tan siquiera una lágrima ruede por su cara. Sirva como ejemplo el caso que os voy a contar que es real como la vida misma:
Me encuentro en el Centro de salud a la hija de una amiga de mi madre que tiene 29 años(la edad de uno de mis hijos) y que llevaba de la mano a su primer y único hijo de DOS AÑOS. Después de los saludos pertinentes le pregunto que si ha venido al médico porque está enferma y me dice que no ha venido por ella, que ha venido al pediatra porque tiene un problema con su hijo. Resulta que NO PUEDEN CON EL NIÑO. El niño se duerme a las 12 ó la 1 de la madrugada, duerme la siesta a las 7 de la tarde, come sólo lo que le gusta y lo que no le gusta te lo escupe a la cara. El niño cuando se enfada le da patadas a todo el que hay a su alrededor y tira todo lo que está su alcance y claro, ella quiere que el pediatra le diga como puede solucionarlo.
- ¿Que no puedes con un niño de 2 años?-le pregunto-
-"Nada, no hay manera, como es hijo único, nieto único y sobrino único pues está muy consentido".
-¿Y para eso vienes al pediatra? -le pregunto asombrada-
-"Si, pero no me ha servido para nada"-me contesta-, "porque le he dicho que si llevo al niño al psicólogo y me ha dicho que quien tiene que ir al psicólogo soy yo, no el niño".
-Que acertado el pediatra-pensé yo-
En esas entremedias me acerco a la criatura para darle un beso y el niño se pone a chillar y a esconder la cara, pero me coge del pelo, me da un tirón y se mira la mano.
- ¿Ves lo que hace?-dice la madre-"Te pega un tirón y se mira la mano para ver si te ha arrancado algún pelo"
-Pues regañalé tú -le digo yo- y hazle entender que eso no se hace ni tú se lo permites.
-¿Qué quieres que me líe un escándalo aquí en la consulta del medico?, "además él todavía no entiende lo que le digo"
Me parece que en la educación, como dice el refrán: "De aquellos barros, vienen estos lodos".
Lo cierto que ahora estamos recogiendo el fruto de educar sin potenciar el sacrificio ni el compromiso y eso siempre pasa factura. Estamos viviendo las consecuencias de educar sin inculcar el respeto a las normas,el respeto a la educación en la mesa, de someterse a unos horarios, de ayudar en las tareas de casa, de aceptar que los jefes son los que mandan aunque no lleven razón. Porque muchos tienen una reticencia absoluta a acatar la autoridad de los demás, ya sean profesores, directores, fuerzas del orden público o sanitarios. He escuchado cientos de veces la declaración de derechos que les asisten a los pacientes cuando están en un hospital, pero aún estoy esperando a que ellos cumplan alguna de las obligaciones que tienen como usuarios de un servicio público.
Algunos alumnos y algunos padres han provocado que se pierda el respeto al profesorado cuestionando constantemente su trabajo y eso trae como consecuencia una falta de respeto a la autoridad que se refleja en burlas y hasta agresiones a los profesores.
Estoy hablando de unos jóvenes que han crecido en un mundo marcado por la prosperidad económica, el desarrollo tecnológico y los cambios. De unos jóvenes que han visto esforzarse a sus padres al máximo para conseguir las cosas y para que a ellos no les falte de nada. No se si es que a ellos se les ha mantenido al margen de ese esfuerzo o son ellos mismos quienes han preferido mantenerse al margen, no lo se, pero lo cierto es que no ha sido una tarea en familia, donde todos nos hemos sacrificado y juntos lo hemos disfrutado.¡Mucho me temo, que esta superficialidad no es sólo cosa de los jóvenes!.
Son unos jóvenes que están dispuestos a asumir RETOS pero NO COMPROMISOS, que se han acoplado en una sociedad consumista que te identifica por lo que eres o puedes llegar a ser, pero no por lo que vales. Esto se refleja incluso en sus relaciones amorosas, donde salimos juntos a divertirnos pero cada uno lleva su vida al margen de los problemas o dificultades del otro:
-"Si a mi novia no la dejan salir hasta las 4 de la madrugada, es su problema."
-"Si mi novio no tiene dinero para ir al concierto qué quieres que haga".
-"Si mi novio tienen que estudiar que se las apañe"......
Han desarrollado una personalidad centrada en ellos, con un marcado hedonismo y se compadecen de ellos mismos cuando algo no les sale a su gusto. Tienen dificultad para asumir compromisos y se mantienen lejos de atender las necesidades emocionales de los demás. Se han criado con las nuevas tecnologías y las redes sociales y no han sabido hacer un buen uso de ellas. Alardean de tener 500 "amigos" en las redes sociales y están presentes en facebook, twenty y twitter, lo que requiere una presencia constante pero no cara a cara, sino detrás del ordenador o del teléfono.
No saben nada de comunicación no verbal y aún siendo la generación mejor preparada de todos los tiempos tienen fobia a los exámenes orales o a hablar en público. Se preparan magníficas presentaciones en power point o maravillosas transparencias para hacer una exposición o presentar un trabajo, pero son incapaces de ponerse delante de otros para hablar. Están acostumbrados a representar sus emociones con emoticones o con mutiladas palabras llenas de faltas de ortografía. Mucho me temo, que cuando la comunicación no es directa, cara a cara, se pierde la capacidad para empatizar con los demás.
Es cierto que los jóvenes que acabo de describir son muchos, pero también es cierto que son muchos, muchísimos esos otros jóvenes llenos de ilusión y ganas, que saben de que va esto de ser joven y que no es incompatible divertirse y salir con ser responsable y tener obligaciones. Que colaboran con una ONG, o que viven en pisos compartidos con personas mayores, o que cuidan de sus abuelos o hermanos menores mientras que sus padres trabajan o salen de paseo. Jóvenes que hacen un esfuerzo constante por formarse y prepararse y que no le duele en prendas trabajar en verano de camareros, en la recogida de la aceituna, o cuidando niños.Que se buscan un trabajo digno, por muy duro que sea para contribuir a la economía familiar. Son jóvenes acostumbrados a administrar el dinero que le dan sus padres para mantenerse cuando están estudiando y que se saben cual es el supermercado que tiene los mejores precios. Son jóvenes acomodados pero con ganas de empezar a trabajar en lo suyo y que ante la dura situación del mercado laboral que tenemos, no le duele en prendas irse fuera de España a buscarse la vida y trabajar en lo que les salga hasta que encuentren un puesto de trabajo en lo suyo. Son jóvenes emprendedores y espabilados, que no dudan en ayudar a sus compañeros y que tiran al contenedor la basura de su botellón. Son jóvenes con ganas de aprender y que hacen un uso provechoso de las nuevas tecnologías, que seguro que harían mucho más servicio a la sociedad como asesores de los políticos que muchos de los asesores que ahora tenemos.
Por eso quiero acabar este artículo diciendo lo mismo que al empezar. Dejando claro que no se puede generalizar y meter a toda la juventud en el mismo saco y que quizá nosotros los adultos, los ya formados y con trabajo tengamos mucho que ver en este modelo de sociedad que hemos construido, donde se idolatra el parecer siempre joven en contra de la propia naturaleza, consumidora compulsiva de cremas anti edad y que se machaca en los gimnasios para después rozar a veces el ridículo vistiendo las ropas de sus hijos.
Vaya desde aquí mi homenaje a ellos por su valía y una llamada de atención para que se aprovechen de la experiencia y la sabiduría de los mayores.
Hasta la próxima semana.
viernes, 3 de mayo de 2013
SER MADRE
Dedicado a mi querida madre, por su amor infinito, por su paciencia, por su sabiduría, por su generosidad, por su integridad, por sus sacrificios, por su ejemplo...
Te quiero mamá... te echo tanto de menos...
SER MADRE ES...
Vivir vida dentro de mi vida
Quererte sin conocerte
Llevarte en mi vientre
Imaginar tu cara
Defenderte del peligro
Velar tus sueños
Sentir tus abrazos
Alabarte en lo bueno
Recriminarte en lo malo
Contemplarte mientras duermes
Sufrir con tu dolor
Consolar tu llanto
Dormirte con mi canto
Creer que no sabrías vivir sin mi
Rodearte de besos
Dar mi vida por tu vida
Escuchar tus latidos
Proteger tu inocencia
Saber que eres único
Desear protegerte hasta del aire
Compartir contigo mi corazón
Conocerte mejor que nadie
Sentirte en mi piel
Ser dichosa con tu risa
Alejarte del mal
Ser tu confidente
Guardar tus secretos solo para nosotros
Desvelarme pensando en ti
Creer que siempre me necesitarás
y
Rodearte de amor durante toda mi vida.
Hasta la próxima semana.
Te quiero mamá... te echo tanto de menos...
SER MADRE ES...
Vivir vida dentro de mi vida
Quererte sin conocerte
Llevarte en mi vientre
Imaginar tu cara
Defenderte del peligro
Velar tus sueños
Sentir tus abrazos
Alabarte en lo bueno
Recriminarte en lo malo
Contemplarte mientras duermes
Sufrir con tu dolor
Consolar tu llanto
Dormirte con mi canto
Creer que no sabrías vivir sin mi
Rodearte de besos
Dar mi vida por tu vida
Escuchar tus latidos
Proteger tu inocencia
Saber que eres único
Desear protegerte hasta del aire
Compartir contigo mi corazón
Conocerte mejor que nadie
Sentirte en mi piel
Ser dichosa con tu risa
Alejarte del mal
Ser tu confidente
Guardar tus secretos solo para nosotros
Desvelarme pensando en ti
Creer que siempre me necesitarás
y
Rodearte de amor durante toda mi vida.
Hasta la próxima semana.
lunes, 22 de abril de 2013
ANTES MUERTOS QUE SIN MÓVIL
Lo del invento del móvil me parece realmente uno de los más útiles que puedan existir. Tener la posibilidad de comunicarte con alguien estés donde estés en una situación de desamparo, poder enviar un mensaje con determinada información y no tener que desplazarte para llevar esos datos, poder localizar a quien necesitas a la hora que quieras, tener una agenda, una calculadora, un cronómetro, un despertador, una cámara de fotos, una cámara de vídeo, un álbum de fotos, un reloj, un calendario, una radio, un recetario de cocina, un álbum de música, tu correo electrónico, acceso a internet... -y un montón de aplicaciones más que no nombro porque ni las conozco- y todo dentro de un pequeño aparato que puedes llevarlo en una sola mano, manejarlo con un dedo y que puedes usarlo en cualquier lugar del mundo, que te cabe en un bolsillo o que puedes llevarlo colgado,¡No me digáis que no es genial!.
Pero como pasa siempre, nosotros nos encargamos del buen o mal uso de los grandes inventos de la historia de la humanidad y de que ese uso no afecte ni sustituya las relaciones humanas, cada vez más necesarias para todos en los tiempos que corren.
Y de eso va precisamente el artículo de hoy, porque hay personas que han hecho del teléfono móvil su "apéndice personal", que permanecen pegados al móvil como si de una prolongación de si mismos se tratara y que lo utilizan cuando duermen, cuando comen, cuando conducen, cuando van al baño, cuando estudian, cuando se duchan, cuando cocinan, cuando salen de copas, cuando conversan con alguien, cuando ven la tele, cuando van al cine, cuando van al médico, cuando están con sus amigos y lo peor de todo: cuando les hablas.
Cada día con más frecuencia soy testigo del triste espectáculo que se produce entorno a los móviles. Ayer salimos a tomarnos una cerveza a la hora del mediodía (bueno,lo de una es un decir) y elegimos un sitio fuera del pueblo porque tiene mesas al aire libre y disfrutas de una agradable rato sólo con mirar el paisaje que te rodea. Como era un día particular, a eso de las dos de la tarde empezaron a servir el menú del día en diferentes mesas y era evidente que eran grupos de trabajadores que habían ido juntos a comer. En un determinado momento me quedé observando y el panorama era el siguiente: Había seis mesas ocupadas, una era la nuestra, otra una familia con sus hijos y los abuelos que tapeaba y charlaba animadamente y las otras cuatro mesas eran de compañeros de trabajo que estaban esperando a que les sirvieran los platos, pero todos sin cruzar una palabra entre ellos porque todos estaban con el móvil delante escribiendo, o leyendo, o mirando algo en la pantalla. Es más, incluso el camarero tuvo que repetirle a alguno más de una vez el menú, porque ni tan siquiera fueron capaces de dejar de usar el móvil para escucharlo. Pero no estoy hablando de adolescentes o niñatos mal educados no, no, estoy hablando de señores trajeados y con corbata, de treinta años para arriba y de señoras con bolsos de marca y zapatos de tacón. Yo realmente "me puse de los nervios" y lo comenté en nuestra mesa porque era curioso que aún con el plato delante y comiendo, algunos de ellos tenían el teléfono a su derecha y dejaban de comer para escribir o leer mensajes. Después pagaron la cuenta, se montaron en el coche y continuaron de nuevo con sus teléfonos.,
Lo siento, pero es que yo sigo perteneciendo al club de los que sentarse a la mesa y compartir la comida, además de un placer tiene un carácter sagrado.
¡Por favor! no me digáis que eso es normal, ni es tener un mínimo de buena educación y buenas maneras en la mesa. Esos ratos relajados de la comida son los mejores para compartir una conversación agradable, o exaltada, o relajada, o para disfrutar del silencio, o para mirar el paisaje, ¡da igual! pero siempre son útiles para desconectar y marcharte de nuevo a tu puesto de trabajo despejado y con un estado de ánimo diferente del que tenías cuando has salido después de toda la mañana trabajando.
Pero es que el otro día en la gasolinera más de lo mismo. Nosotros llenando el depósito, varios coches repostando y en cada uno de ellos tres o cuatro ocupantes, todos teléfono en mano, sin cruzar palabra entre ellos y otros sonriendo o riendo por separado, con el móvil delante de sus narices. Realmente el cuadro era deprimente, porque nadie se inmutó de su asiento para estirar las piernas o para ir al baño, o a comprar un refresco. Parecían autómatas dirigidos por control remoto que estaban programados para dejar de relacionarse con las personas que los rodean y ser sólo usuarios de móvil. Para nada se asemejaban a seres humanos que comparten el pequeño habitáculo de un coche, que son amigos o familia y que van juntos de viaje. Es sorprendente ver como estando tan cerca físicamente, están tan lejos como para no cruzar ni una palabra, como para no escucharse.
Yo no entiendo que se dediquen a mandar mensajes con el móvil a los que tienen lejos y no hablen con los que tienen al lado.
Para mi son inolvidables los recuerdos de cuando íbamos de viaje con los niños y nos pasábamos todo el camino jugando a "VEO VEO", o sumando mentalmente las matrículas de los coches que nos adelantaban, o inventando CUENTOS, o encadenando CANCIONES, o escuchando y cantando la música de las series de DIBUJOS ANIMADOS, o jugando a acertar el modelo de coche que nos iba a adelantar o jugando a los TRES EN RAYA, o a contar cosas de cuando nosotros éramos pequeños, o a comentar la historia de las ciudades por las que pasábamos, o a disfrutar del paisaje. Pero claro, entonces lo primero era que no teníamos móviles y lo segundo es que luego, cuando salieron, no los usábamos para otra cosa que no fuera hacer llamadas y que fueran necesarias.
¡Cómo olvidar las excursiones y viajes con el colegio o el instituto cuando no teníamos móviles! Entonces, nos dedicábamos a cantar una canción tras otra todos juntos o con los profesores, y a gastarnos bromas o a saludar al conductor que acabaría el pobre de nosotros hasta las narices. Ahora ya no es lo mismo porque los niños se acoplan en su asiento, se colocan sus cascos para oir música de su móvil o su MP3, y para colmo, con el volumen que se le escucha a medio metro de distancia de ellos, por lo que el autobús se convierte en un gallinero sin voces humanas, sólo con diferentes ruidos de fondo que suenan estridentes porque son la mezcla de diferentes canciones y músicas a todo volumen.
Lo siento pero no me gusta ese espectáculo de individualismo colectivo. Me gusta oir a la gente, escuchar a la gente, hablar, cantar y reir con ellos, vivir las experiencias únicas que proporciona el contacto humano y la relación entre las personas. Me gusta compartir mi refresco o mi bocadillo hablando con el de al lado, me gusta cantar a "grito pelado" en el coche con los que me acompañan y escuchar en el autobús o en el tren la conversación de los que está sentados delante o detrás de mí, me gusta escuchar la radio cuando viajo y comentar las noticias, me gusta disfrutar del silencio mientras viajo y dormirme mirando el paisaje. ¡Dios mío!,¡Cuantas confidencias se han hecho en el trayecto de un viaje!.
Por eso ahora, cuando veo el triste espectáculo del "esimismamiento telefonil" me indigno al ver esas criaturas que no son capaces de valorar y disfrutar los buenos momentos que se comparten cuando te relacionas con los que te rodean, lo que puedes aprender, lo que te puedes reir, lo que puedes llorar y lo bien que te puedes sentir. Seguro que muchos de ellos, hasta hacen cursos y leen información sobre cómo mejorar las habilidades sociales. Pues todo se quedará en teoría, porque la práctica la desarrollan poco si cuando están con los demás se dedican a enchufarse al móvil...
Por eso me gustaría reivindicar desde aquí, el uso racional y lógico del teléfono móvil, para que no caigamos en la trampa que nos han tendido haciéndonos creer que es un compañero, un confidente, un amigo, o una parte más de nuestro cuerpo que necesitamos para vivir. Para que coloquemos nuestro móvil en el sitio que le corresponde en la vida por ser lo que es y por servir para lo que sirve y para que el móvil no sustituya nunca a ninguna persona con la que poder charlar un rato, ni supla nunca un momento de reflexión o creatividad en nuestra vida. Y tiene narices que no sean capaces de cruzar una palabra con el compañero que tienen al lado y estén chateando por el móvil con gente de otros países que ni saben quienes son realmente.
He visto escenas tan ridículas en el súper como a un muchacho cogiendo los productos de las estanterías, mientras que alguien al otro lado del teléfono le iba diciendo lo que tenía que comprar. He escuchado como un padre llamaba por teléfono para preguntar que si le compraba o no una bolsa de gusanitos al hijo que llevaba de la mano. He visto como se le hacía una foto con el móvil a un determinado producto para después llamar y preguntar si es ese o no el que tiene que comprar...He padecido como no me han contestado al saludar o decir adiós por la calle, sencillamente porque han ido andando y mirando el móvil y no se han percatado de mi presencia. Bueno, por lo visto ya no somos capaces de tomar las más mínima decisión sin hacer una llamada de teléfono. Pues entonces no me explico yo como comprábamos antes de tener teléfonos móviles, porque toda la vida de Dios, cuando nos equivocábamos en la compra o se nos olvidaba algo, pues íbamos a cambiarlo o nos costaba otro viaje para comprar lo olvidado, o directamente lo llevábamos apuntado.
Digo yo que las palabras están para explicar las cosas claramente y que no lleven a confusión y digo yo que no se puede ser tan económico con el lenguaje a la hora de explicar lo que quieres que te compren, ni tan torpe al escuchar como para no enterarte de lo que te han encargado.
Y es que pienso que esta pasión por economizar letras al escribir mensajes en los móviles,también se ha extendido a economizar palabras al hablar y tiempo para escuchar. Y creo que aquí ya no se concentra más de uno cuando le hablas porque sabe que si no se entera no pasa nada, que si luego no se acuerda de lo que le has dicho o le has encargado no pasa nada, porque siempre les queda el móvil para preguntartelo de nuevo y hacen de esto un hábito de comportamiento.
No soy adivina, pero sí que apostaría y creo que ganaría si afirmo que vosotros, mis lectores, no sois de los del apéndice telefonil. Y esto lo digo porque está claro que si os molestáis en leer mis artículos, en hacer comentarios y en dedicar un poco de vuestro tiempo a compartir lo que yo escribo, os interesa algo más en la vida que vuestro teléfono móvil. Me han dicho más de una vez que cómo tengo valor a crear un blog para que la gente lea, si ahora lo que "pita" son las imágenes, con poca letra y grandes para que la gente no se aburra y no le dé pereza leerlas. Pues ya veis, vamos contracorriente, yo escribo y vosotros me leéis ¡y no me digáis que no nos lo pasamos bien y disfrutamos!.
Por eso yo seguiré aquí, hablando con vosotros, hasta que vosotros queráis que esté. ¡EA!, y hoy os mando un besito, que nunca os lo había mandado.
Hasta la próxima semana.
Pero como pasa siempre, nosotros nos encargamos del buen o mal uso de los grandes inventos de la historia de la humanidad y de que ese uso no afecte ni sustituya las relaciones humanas, cada vez más necesarias para todos en los tiempos que corren.
Y de eso va precisamente el artículo de hoy, porque hay personas que han hecho del teléfono móvil su "apéndice personal", que permanecen pegados al móvil como si de una prolongación de si mismos se tratara y que lo utilizan cuando duermen, cuando comen, cuando conducen, cuando van al baño, cuando estudian, cuando se duchan, cuando cocinan, cuando salen de copas, cuando conversan con alguien, cuando ven la tele, cuando van al cine, cuando van al médico, cuando están con sus amigos y lo peor de todo: cuando les hablas.
Cada día con más frecuencia soy testigo del triste espectáculo que se produce entorno a los móviles. Ayer salimos a tomarnos una cerveza a la hora del mediodía (bueno,lo de una es un decir) y elegimos un sitio fuera del pueblo porque tiene mesas al aire libre y disfrutas de una agradable rato sólo con mirar el paisaje que te rodea. Como era un día particular, a eso de las dos de la tarde empezaron a servir el menú del día en diferentes mesas y era evidente que eran grupos de trabajadores que habían ido juntos a comer. En un determinado momento me quedé observando y el panorama era el siguiente: Había seis mesas ocupadas, una era la nuestra, otra una familia con sus hijos y los abuelos que tapeaba y charlaba animadamente y las otras cuatro mesas eran de compañeros de trabajo que estaban esperando a que les sirvieran los platos, pero todos sin cruzar una palabra entre ellos porque todos estaban con el móvil delante escribiendo, o leyendo, o mirando algo en la pantalla. Es más, incluso el camarero tuvo que repetirle a alguno más de una vez el menú, porque ni tan siquiera fueron capaces de dejar de usar el móvil para escucharlo. Pero no estoy hablando de adolescentes o niñatos mal educados no, no, estoy hablando de señores trajeados y con corbata, de treinta años para arriba y de señoras con bolsos de marca y zapatos de tacón. Yo realmente "me puse de los nervios" y lo comenté en nuestra mesa porque era curioso que aún con el plato delante y comiendo, algunos de ellos tenían el teléfono a su derecha y dejaban de comer para escribir o leer mensajes. Después pagaron la cuenta, se montaron en el coche y continuaron de nuevo con sus teléfonos.,
Lo siento, pero es que yo sigo perteneciendo al club de los que sentarse a la mesa y compartir la comida, además de un placer tiene un carácter sagrado.
¡Por favor! no me digáis que eso es normal, ni es tener un mínimo de buena educación y buenas maneras en la mesa. Esos ratos relajados de la comida son los mejores para compartir una conversación agradable, o exaltada, o relajada, o para disfrutar del silencio, o para mirar el paisaje, ¡da igual! pero siempre son útiles para desconectar y marcharte de nuevo a tu puesto de trabajo despejado y con un estado de ánimo diferente del que tenías cuando has salido después de toda la mañana trabajando.
Pero es que el otro día en la gasolinera más de lo mismo. Nosotros llenando el depósito, varios coches repostando y en cada uno de ellos tres o cuatro ocupantes, todos teléfono en mano, sin cruzar palabra entre ellos y otros sonriendo o riendo por separado, con el móvil delante de sus narices. Realmente el cuadro era deprimente, porque nadie se inmutó de su asiento para estirar las piernas o para ir al baño, o a comprar un refresco. Parecían autómatas dirigidos por control remoto que estaban programados para dejar de relacionarse con las personas que los rodean y ser sólo usuarios de móvil. Para nada se asemejaban a seres humanos que comparten el pequeño habitáculo de un coche, que son amigos o familia y que van juntos de viaje. Es sorprendente ver como estando tan cerca físicamente, están tan lejos como para no cruzar ni una palabra, como para no escucharse.
Yo no entiendo que se dediquen a mandar mensajes con el móvil a los que tienen lejos y no hablen con los que tienen al lado.
Para mi son inolvidables los recuerdos de cuando íbamos de viaje con los niños y nos pasábamos todo el camino jugando a "VEO VEO", o sumando mentalmente las matrículas de los coches que nos adelantaban, o inventando CUENTOS, o encadenando CANCIONES, o escuchando y cantando la música de las series de DIBUJOS ANIMADOS, o jugando a acertar el modelo de coche que nos iba a adelantar o jugando a los TRES EN RAYA, o a contar cosas de cuando nosotros éramos pequeños, o a comentar la historia de las ciudades por las que pasábamos, o a disfrutar del paisaje. Pero claro, entonces lo primero era que no teníamos móviles y lo segundo es que luego, cuando salieron, no los usábamos para otra cosa que no fuera hacer llamadas y que fueran necesarias.
¡Cómo olvidar las excursiones y viajes con el colegio o el instituto cuando no teníamos móviles! Entonces, nos dedicábamos a cantar una canción tras otra todos juntos o con los profesores, y a gastarnos bromas o a saludar al conductor que acabaría el pobre de nosotros hasta las narices. Ahora ya no es lo mismo porque los niños se acoplan en su asiento, se colocan sus cascos para oir música de su móvil o su MP3, y para colmo, con el volumen que se le escucha a medio metro de distancia de ellos, por lo que el autobús se convierte en un gallinero sin voces humanas, sólo con diferentes ruidos de fondo que suenan estridentes porque son la mezcla de diferentes canciones y músicas a todo volumen.
Lo siento pero no me gusta ese espectáculo de individualismo colectivo. Me gusta oir a la gente, escuchar a la gente, hablar, cantar y reir con ellos, vivir las experiencias únicas que proporciona el contacto humano y la relación entre las personas. Me gusta compartir mi refresco o mi bocadillo hablando con el de al lado, me gusta cantar a "grito pelado" en el coche con los que me acompañan y escuchar en el autobús o en el tren la conversación de los que está sentados delante o detrás de mí, me gusta escuchar la radio cuando viajo y comentar las noticias, me gusta disfrutar del silencio mientras viajo y dormirme mirando el paisaje. ¡Dios mío!,¡Cuantas confidencias se han hecho en el trayecto de un viaje!.
Por eso ahora, cuando veo el triste espectáculo del "esimismamiento telefonil" me indigno al ver esas criaturas que no son capaces de valorar y disfrutar los buenos momentos que se comparten cuando te relacionas con los que te rodean, lo que puedes aprender, lo que te puedes reir, lo que puedes llorar y lo bien que te puedes sentir. Seguro que muchos de ellos, hasta hacen cursos y leen información sobre cómo mejorar las habilidades sociales. Pues todo se quedará en teoría, porque la práctica la desarrollan poco si cuando están con los demás se dedican a enchufarse al móvil...
Por eso me gustaría reivindicar desde aquí, el uso racional y lógico del teléfono móvil, para que no caigamos en la trampa que nos han tendido haciéndonos creer que es un compañero, un confidente, un amigo, o una parte más de nuestro cuerpo que necesitamos para vivir. Para que coloquemos nuestro móvil en el sitio que le corresponde en la vida por ser lo que es y por servir para lo que sirve y para que el móvil no sustituya nunca a ninguna persona con la que poder charlar un rato, ni supla nunca un momento de reflexión o creatividad en nuestra vida. Y tiene narices que no sean capaces de cruzar una palabra con el compañero que tienen al lado y estén chateando por el móvil con gente de otros países que ni saben quienes son realmente.
He visto escenas tan ridículas en el súper como a un muchacho cogiendo los productos de las estanterías, mientras que alguien al otro lado del teléfono le iba diciendo lo que tenía que comprar. He escuchado como un padre llamaba por teléfono para preguntar que si le compraba o no una bolsa de gusanitos al hijo que llevaba de la mano. He visto como se le hacía una foto con el móvil a un determinado producto para después llamar y preguntar si es ese o no el que tiene que comprar...He padecido como no me han contestado al saludar o decir adiós por la calle, sencillamente porque han ido andando y mirando el móvil y no se han percatado de mi presencia. Bueno, por lo visto ya no somos capaces de tomar las más mínima decisión sin hacer una llamada de teléfono. Pues entonces no me explico yo como comprábamos antes de tener teléfonos móviles, porque toda la vida de Dios, cuando nos equivocábamos en la compra o se nos olvidaba algo, pues íbamos a cambiarlo o nos costaba otro viaje para comprar lo olvidado, o directamente lo llevábamos apuntado.
Digo yo que las palabras están para explicar las cosas claramente y que no lleven a confusión y digo yo que no se puede ser tan económico con el lenguaje a la hora de explicar lo que quieres que te compren, ni tan torpe al escuchar como para no enterarte de lo que te han encargado.
Y es que pienso que esta pasión por economizar letras al escribir mensajes en los móviles,también se ha extendido a economizar palabras al hablar y tiempo para escuchar. Y creo que aquí ya no se concentra más de uno cuando le hablas porque sabe que si no se entera no pasa nada, que si luego no se acuerda de lo que le has dicho o le has encargado no pasa nada, porque siempre les queda el móvil para preguntartelo de nuevo y hacen de esto un hábito de comportamiento.
No soy adivina, pero sí que apostaría y creo que ganaría si afirmo que vosotros, mis lectores, no sois de los del apéndice telefonil. Y esto lo digo porque está claro que si os molestáis en leer mis artículos, en hacer comentarios y en dedicar un poco de vuestro tiempo a compartir lo que yo escribo, os interesa algo más en la vida que vuestro teléfono móvil. Me han dicho más de una vez que cómo tengo valor a crear un blog para que la gente lea, si ahora lo que "pita" son las imágenes, con poca letra y grandes para que la gente no se aburra y no le dé pereza leerlas. Pues ya veis, vamos contracorriente, yo escribo y vosotros me leéis ¡y no me digáis que no nos lo pasamos bien y disfrutamos!.
Por eso yo seguiré aquí, hablando con vosotros, hasta que vosotros queráis que esté. ¡EA!, y hoy os mando un besito, que nunca os lo había mandado.
Hasta la próxima semana.
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